lunes, 19 de noviembre de 2018

Malvinas : operaciones clandestinas y espionaje británico apoyados por Chile (I)


Malvinas : operaciones clandestinas y espionaje británico apoyados por Chile – Primera parte

Durante la Guerra de las Malvinas, Gran Bretaña montó operaciones clandestinas, en especial de espionaje sobre Tierra del Fuego.

La guerra entre Argentina y Gran Bretaña por la posesión de las islas Malvinas en 1982 tuvo amplia cobertura de los medios masivos de comunicación. Las hostilidades se destacaron en la prensa escrita, en la radio y en la televisión. Después de que el conflicto terminó, se publicaron muchos artículos y libros, e incluso películas fueron hechas. Un punto de esa guerra, sin embargo, es casi desconocido por público en general que pocas veces se menciona: hubo insistentes rumores de que Chile colaboró con Gran Bretaña mientras Argentina combatía a los invasores británicos. Esto relatos no oficiales fueron muchas veces inferidos por expertos en guerra aérea, principalmente británicos.

No es de esperar que los dirigentes de los países implicados revelen las operaciones que se cree que se han realizado, pero dejar de lado la posible existencia de esas operaciones sería ignorar un capítulo importante de la guerra del Atlántico Sur de 1982, que probablemente fue decisivo para la victoria de las fuerzas británicos. Precisamente por su importancia, las operaciones clandestinas muchas veces se mantienen en secreto.

Bombardero británico Canberra pintado con escarapela chilena para disimular las incursiones sobre territorio argentino. Estos aviones británicos violaban el espacio aéreo del sur continental argentino y Tierra del Fuego que los chilenos luego adjudicaban a ¨erroes¨ de navegación
Mucho antes de 1982, existía fricción entre Argentina y Chile, especialmente en torno a las islas del canal de Beagle, en el extremo sur de la Tierra del Fuego. Por otro lado, Chile y Gran Bretaña mantenían buenas relaciones.

Cuando el general Leopoldo Galtieri asumió el gobierno argentino en diciembre de 1981, prometió que las "Malvinas serían reintegradas al territorio argentino antes del 150 aniversario de la anexión hecha por los británicos", es decir, antes de enero de 1983. Había mucho que se desarrollaba en la región Argentina un sentimiento popular favorable a la reivindicación, mientras que en Gran Bretaña, en 1982, el asunto era prácticamente ignorado por la opinión pública. No parecía probable que la recuperación argentina de las Islas Malvinas, provocara una reacción seria de los británicos y el gobierno del general Galtieri supuestamente creía sentía que una acción militar de ese tipo serviría para dar apoyo popular al régimen. A principios de 1982, los servicios de inteligencia chilenos descubrieron que una operación militar para recuperar las Islas Malvinas podría ser emprendida por Argentina el 1 de mayo. Esto serviría de ensayo para un posible ataque, meses más tarde, a territorio chileno, y crear un sentimiento de nacionalismo exacerbado entre la población argentina, para dar respaldo al gobierno. En apoyo a esta versión, los analistas militares apuntan que, tan pronto como el desembarco argentino de las Malvinas se concretó, los infantes de marina y las tropas de choque que la realizaron fueron trasladados a la frontera chilena; la defensa del territorio recién conquistado quedó por cuenta de reclutas.

Helicóptero Sea King I-IC .Mk 4 similar al ejemplar ZA290, destruido por su propia tripulación después de aterrizar en una playa desierta de Chile al final del día 18 de mayo de 1982
Es probable que el gobierno chileno haya pasado a los británicos informaciones que disponían sobre los movimientos militares argentinos. Se cree que en la primera semana de la recuperación argentina de las Islas Malvinas, el embajador británico en Santiago de Chile, John Heath, pasó a servir de intermediario para una serie de entendimientos secretos, pero formales, entre su gobierno y el del general Pinochet. Al parecer, esos garantizó a Gran Bretaña el acceso a material recogido por los servicios de inteligencia chilenos y el uso del aeropuerto de Punta Arenas, frente al estrecho de Magallanes. Allí operaban aviones de reconocimiento Canberra, británicos pero con insignias chilenas, además de helicópteros Westland Sea King y aviones de transporte Lockheed Hercules, destinados a infiltrar en Argentina equipos de sabotaje y espionaje del Servicio Aéreo Especial (SAS). A cambio, Chile recibió apoyo de Gran Bretaña en la Organización de las Naciones Unidas, en torno a la cuestión de los derechos humanos, así como aviones Canberra y Hawker Hunter para equipar a sus Fuerzas Armadas.

Una de esas infiltraciones con helicóptero fue la Operación Mikado, que ya fue descripta anteriormente.

Bombardero británico Canberra PR. Mk 7 Escuadrón 100 con escarapela británica
Los cuatro PR.Mk 7 del Escuadrón 100 tuvieron su identificación de unidad retirada y recibieron insignias británicas pequeñas, probablemente para misiones clandestinas.

Aviones británicos volando con insignias chilenas

Se supo que el Escuadrón 39 envió seis de sus Canberra PR.Mk 9 a Belice a mediados de abril de 1982, para que allí recibieran insignias chilenas antes de volar a Punta Arenas en secreto.

Bombardero británicos Canberra con la escarapela británica y chilena
El aeropuerto local ya había sido preparado: las ventanillas de la terminal de pasajeros habían sido bajadas y las tripulaciones de los aviones civiles habían sido instruidas para ordenar a los pasajeros, en tierra y en las operaciones de aterrizaje y despegue, mantener las cortinas de las ventanas cerradas "Por razones de seguridad nacional".

Cazabombarderos Hawker Hunter chilenos 
Northrop F-5 chilenos volando en 1978
Al lado de los Canberra británicos operaron Hawker Hunter y Northrop F-5 de la Fuerza Aérea de Chile que, en vuelos junto a la frontera argentina, obligaron al gobierno de Buenos Aires a dejar allí aviones de combate que podrían haber sido desplazados a las Malvinas. Jon Snow, reportero de la Independent Television News, dijo haber visto dos de los Canberra PR.Mk 9 en el aeropuerto de Santiago de Chile a mediados de mayo (además de dos C-141 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos).

Bombardero Canberra PR.Mk 9 chileno
Además de los PR.Mk 9 del Escuadrón 39, se cree que cuatro Canberra PR.Mk 7 fueron  preparados para ir a operar en Punta Arenas. El número real de aviones Canberra desplazados a Punta Arenas es desconocido. Cuando el Escuadrón 39 fue desmovilizado el 28 de mayo de 1982, sólo tres aparatos estaban en Gran Bretaña. 

Grupo de británicos infiltrados en Patagonia informando los despegues de los aviones argentinos
Se cree que Gran Bretaña ha infiltrado personal del SAS para avisar a la fuerza de tarea cuando aviones argentinos partieron de tierra para atacarla. Un equipo del SAS británico observa dos Dagger argentinos despegar para una misión antinavio. Se cree que Gran Bretaña ha infiltrado personal del SAS para avisar a la fuerza de tarea cuando aviones argentinos partieron de tierra para atacarla.

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