lunes, 25 de mayo de 2015

Primeros ataques de la Fuerza Aérea Argentina del 25 de mayo de 1982


Los primeros ataques de la Fuerza Aérea Argentina del 25 de mayo de 1982 

Primeros ataques

Dado que en días anteriores se había observado que las primeras escuadrillas en atacar no encontraban oposición de PAC enemigas, se decidió lanzar al alba (en vuelo nocturno) la primera, con el sistema A-4 Skyhawk y sin oficial de control aéreo táctico, a fin de que ese avión, en vuelo alto, no alertara al enemigo de la aproximación del ataque. 

Así salieron:

07:28 hs desde Río Gallegos despegó el reabastecedor Hercules KC-130, indicativo "París".

Cuatro A-4B Skyhawk, indicativo "Marte", armados con una bomba MK-17 de 1.000 lbs. Tripulación: Capitán. Hugo Palaver (C-244), Ten Daniel Gálvez (C-250), Ten Vicente Autiero (C-221), Alf Hugo Gómez (C-209). 

Los A-4B Skyhawk son armados con una bomba Mk-17 de quinientos kilos retardada por paracaídas pendiendo del vientre de cada avión, con las cintas rojas prendidas a las espoletas. Los cañones repletos de munición y los tanques de combustibles colmados.

Al llegar junto a los refugios los hombres saltan del vehículo, despidiendo con una palmada al soldado que devuelve un "No deje una en pie señor" al Capitán Palaver.

Al fondo se escuchan los inconfundibles motores de un Hércules que comienza el decolaje, es París que sale para anticiparse a los Marte y ponerse en espera para el reabastecimiento.

Último chocar de manos y algún abrazo fraternal entre los cuatro que ya se separan, caminando cada uno a su máquina. El Teniente Autiero llega a su C-221 mientras le pregunta al mecánico como anda. El Alférez Gómez está caminando en torno al C-209 ayudándose con la linterna para ver que todo esté en orden. El Teniente Gálvez se agacha pasando bajo el vientre del C-250 y retira la cinta roja con la leyenda "Remove before flight" dejando viva a la bomba que asegura. El Capitán Palaver pone un pie en la escalerilla y mira una vez más al cielo antes de trepar respirando hondo el aire frío.

Escucha al mecánico exclamar a sus espaldas "Viva la Patria Jefe" y el "Viva" de respuesta se lo lleva el viento del oeste, como queriendo dar el mensaje al enemigo que espera alerta al otro lado del mar.

Luego de la puesta en marcha y tras regular el régimen de las turbinas, uno a uno desfilan rodando por la plataforma, mientras aquel puñado de mecánicos los despiden con su ya conocida bandera que trepida al viento.

A las 08:00 las cuatro siluetas se hunden en la noche, ascendiendo hacia el nivel de crucero. Las dos secciones vuelan por separado y no tienen visual entre sí. A los 25 minutos el Teniente Autiero acusa una falla y se ve obligado a retornar, el numeral 4 (Alférez Gómez) duda un instante ya que no sabe dónde están el 1 y el 2, corre el riesgo de no alcanzarlos en el reabastecedor y estos no pueden esperarlo consumiendo valiosos minutos de combustible. Luego inicia el viraje para retornar a Gallegos detrás de su jefe de sección.

La bronca se transmite a los mecánicos que reciben al C-221 que ha retornado, y furiosos se ponen a trabajar en el desperfecto. Los dos pilotos retornan a la sala de pre vuelo donde ya son varios los que se agolpan a escuchar por radio la evolución de los que siguen en vuelo. Palmadas en la espalda y palabras de consuelo surgen de inmediato.

"Ya está no te calentés, que le vas hacer... Dame el antiexposición que yo salgo en un rato."
Palaver y Gálvez siguen adelante. Alcanzan al Hércules y logran empupar con sus lanzas de reabastecimiento a las mangueras que oscilan en el aire. Atenta mirada al liquidómetro que va marcando el llenado de los tanques y al finalizar se desprenden y siguen adelante.


Sólo un tripulante de Hércules sabe lo angustioso que puede ser ver esas siluetas perderse hacia el naciente, es una sensación de sobrecogimiento y de profunda humildad.

"Que chiquitos que se ven ¿no señor?"

"Hasta la vuelta hermanos"

Es hora de bajar y los Marte inclinan sus morros pinchando la capa de stratus hasta alcanzar los mil pies, confiando a muerte en la indicación de sus altímetros ya que está brumoso y la visibilidad es cero.

Las nueve y diez marca el reloj. Es la hora estimada de arribo y no encuentran la bahía. Vuelven al punto inicial en Roca Negra a sabiendas de que están consumiendo más combustible del previsto. Rumbo 1-8-0, al cabo de un tiempo que parece eterno divisan el Estrecho de San Carlos y en él ven un enorme buque blanco que se destaca en el fondo oscuro del agua. Se preparan para el ataque, alistan el panel de armamento, máxima potencia y pegados al agua se aproximan. La mente trabaja rápida calculando el momento de lanzar, el sudor corre como un río helado desde la sien y la nuca bajando hasta empapar el cuello.

"Cruces rojas... ¡Guarda Jefe cruces rojas!"

A bordo del Uganda los que están de guardia en cubierta aprietan los dientes esperando los impactos. Los dos Halcones amenazantes se deslizan sigilosos con un viraje amplio por derecha en busca de Puerto San Carlos y dejando atrás al afortunado Elefante Blanco.

Siguiendo el contorno de la costa divisan unas construcciones recostadas en una caleta bastante amplia.
Ahora si hay blanco, verificar otra vez el panel de armamento, la altura, la velocidad, vistazo al indicador de combustible que sigue bajando, listos...

La artillería antiaérea abre fuego sobre los atacantes. Los pilotos de Pucará y artilleros de Goose Green no pueden dar crédito a sus ojos, han identificado las siluetas de los Skyhawk que se le vienen encima y les gritan desesperados entre insultos de impotencia.

"¡Mierda, es Darwin!" Gritó Gálvez alertando a su líder del error. Viraron por derecha y se alejaron para alivio de los que están en tierra.

Los nervios aumentan y se hacen difíciles de controlar, dos pifies y el tiempo sigue pasando y el combustible se sigue agotando... ¡Y dónde está San Carlos!

Divisan un buque color verde y casco negro, lo que, sumado al fuego antiaéreo, les hace pensar que no se han equivocado. Palaver abre fuego con cañones y lanza su bomba al buque mientras Gálvez hace lo propio sobre las instalaciones del establecimiento.

De der a izq. Cap Palaver y Alférez Vázquez + 08.06.82
El escape con rumbo al estrecho y a máxima potencia. A Palaver lo preocupa cada vez más lo escaso de su combustible, pero no hay alternativa, hay que seguir hacia el oeste, de vuelta a casa.

Sobrevuelan la Isla Elefante Marino a cinco mil pies, solos en medio de la inmensidad. El indicador de Palaver marca cero (sus tanques habían sido perforados durante el ataque), en cualquier momento la turbina dejará de entregar potencia, ahogada por la falta de combustible. Palaver quiebra el silencio de radio e informa a su numeral de lo que ocurre.

"Me marca cero así que voy a eyectar, fijáte y anotá mi posición"

"Ok Jefe, suerte"

El Skyhawk de Palaver rompe la formación y comienza a ascender en busca de más altura para asegurar la eyección.

El Destructor HMS Coventry, que navega junto a la fragata HMS Broadsword, al norte de la Gran Malvina, entra en estado de conmoción cuando el operador de radar avisa tener un eco en el lóbulo. Un oficial se acerca a la pantalla y luego de verificar lo que acaba de oír pide confirmación para no atacar aviones propios. Negativo, no hay PAC en la zona.

De la proa del Coventry brota una nube blanca que la envuelve y de ella surgen las estelas de sendos misiles Sea Dart que ascienden a gran velocidad.

Palaver revisa los correajes que lo unen a la balsa inflable, el equipo de supervivencia, la pistola de señales. Mira el reloj una vez más, las 09:10, entonces respira profundo por la mascarilla. Suelta los comandos para llevar las manos a la manija de eyección sobre su cabeza.

Debajo, las islas parcialmente veladas por el manto de nubes bajas, entre cuyos cúmulos los rayos del sol juguetean y realzan su brillo, encima de todo la inmensa bóveda azul. ¡Que extrañamente pacífico que es todo esto!

Gálvez lo está viendo, y ve sin poder creer como las dos estelas blancas marcan el trayecto hacia su jefe de escuadrilla, un resplandor, una nube negra que lanza despojos incendiados que se arremolinan en su caída al mar.


A bordo de la Coventry, el compás de espera se quiebra cuando el operador de radar confirma que el eco se diluye con cada barrido de la antena, hasta desaparecer por completo. ( El infame destructor británico HMS Coventry sería hundido, el mismo día patrio el 25 de mayo de 1982, horas más tardes por un ataque de la Fuerza Aérea Argentina )

El Ten Gálvez arribó a Río Gallegos a las 11:00 hs.

Despegan IAI Dagger del G6C

Cuatro M-5 Dagger, indicativos "Rango" y "Bingo". Tripulación "Rango": Capitán. Carlos Rohde (C-418), Capitán. Roberto Jannet (C-431). Tripulación "Bingo": Capitán. Amílcar Cimatti (C-436), Capitán Carlos Moreno (C-435). Misión: Búsqueda de un radar inglés en las islas de Beaucheme. Despegaron, por secciones, de Río Grande a las 10:00 y 10:20 respectivamente. Cada sección debía ser guiada por un Lear Jet LR-35A.

Despega un Lear Jet  del Escuadrón Fenix para  guiar el ataque de los Dagger

El Lear matrícula T-23, que despegó de Río Grande a las 10:15, tripulado por los capitanes Nicolás Benza y Jacinto Despierre y el Cabo 1º Juan Mothe como mecánico; guió hasta cien millas de las islas Beaucheme a la sección del Capitán Jannet. Regresó a Río Grande a las 12:05.

El vuelo de ambas secciones de M-5 comenzó en condiciones por instrumentos, pero en el objetivo estaba claro ilimitado. A la vista de las islas, la sección “Rango” exploró la zona asignada, sin observar instalaciones de radar ni buques, por lo que regresó, en vuelo rasante, arribando a Río Grande a las 12:00. La sección "Bingo" realizó navegación sin acompañamiento del Lear, por fallas. Una vez que visualizaron las islas, el Capitán Cimatti ordenó acelerar a 500 nudos. Ordenó tirar con cañones sobre la Punta Belgrano sin observar tiro de artillería; salieron patrullando bahía San Felipe e isla de los Pájaros. Regresaron a Río Grande a las 12:20.

Despega un HS-125 del Escuadrón Fenix

HS-125, matrícula LV-ALW. Indicativo: "Rayo", en tareas de OCAT (Vicecomodoro Torres y Mayor Medina). Tripulación: Teniente Poggi, Alférez Mariani, SP Acosta, en 52º 00' S / 64º 30' O. Despegó de Comodoro Rivadavia a las 10:22. Arribó a las 14:55.

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