sábado, 21 de mayo de 2016

El hundimiento de la Fragata HMS Ardent : 3ra Esc. Aeronaval de Caza y Ataque Comando de Aviación Naval Argentina - 21 de mayo de 1982 - Parte I

Hundimiento de la Fragata HMS Ardent : 
3º Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque

Desde muy temprano los integrantes de la Tercera Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque estuvieron reunidos en la sala de prevuelo de la Base Aeronaval Rio Grande, los doce pilotos escucharon las indicaciones del comandante de la unidad, el Capitán de Corbeta (CC) Rodolfo Castro Fox y luego ultimaron los detalles de la misión, las órdenes del Comando especificaba que la 1°Divicion, formada por dos secciones de tres aviones cada una, debía atacar un buque de transporte que estaba en Bahía Fox en la Gran Malvina, al sur del estrecho de San Carlos, los seis aviones despegaron exactamente a las 10:15 y pusieron rumbo de inmediato a las islas, pero instantes después se les ordeno cambiar de ruta y dirigirse hacia el norte del estrecho y atacar a dos buques, otra llamada posterior modifico nuevamente las ordenes, debían regresar ya que en el lugar indicado no había dos buques, si no doce.

-Ni bien aterrizaron los pilotos de la 1°Division se reunieron con los miembros de la 2°Division y junto planificaron una nueva misión de características totalmente diferente, atacar una Fragata que puede estar al sur del estrecho de San Carlos o navegando hacia ese lugar, de acuerdo con informaciones obtenidas, se trataba de un buque “piquete”, es decir, de un buque adelantado a la propia fuerza cuya tarea consiste en alertar sobre eventuales ataques de aviones Argentinos provenientes del continente, después del almuerzo, los tres primeros pilotos que debían partir primero ascendieron a una camioneta que los acerco rápidamente hasta donde estaban los aviones, luego de la inspección exterior el CC: Alberto Philippi, líder de la misión, se ubicó en el 3-A-307, el TF: Marcelo Márquez como numeral uno en el 3-A-314 y el TN. José Arca como numeral número dos en el 3-A-312, en fila los tres A-4Q comenzaron a rodar hacia la cabecera de pista y como era habitual en Rio Grande, la permanente llovizna caía sin cesar, muchas veces la tensión que se siente cuando se está por llegar al blanco hace cometer errores y provocar olvidos, por lo tanto Philippi y sus numerales conectaron todas sus llaves  de armamento con excepción del “master” que es lo último que se debe accionar antes del ataque, cada avión llevaba cuatro bombas Mk.82 Snakeye de 500 Libras (227 Kg) y 190 tiros para c/u de los dos cañones Colt Mk.12 de 20mm, lo planeado era que a unos 2000 Mts (2 Km) del objetivo se finalizaría con las manio-bras evasivas, se ascendería, se dispararía los cañones, a 450 nudos y cuando la “piper” de la mira pasara por la proa del blanco se apretaría el botón que lanzaría las bombas en reguero separadas por 40 Mts.

Cap. de corbeta Alberto Philippi
-Philippi puso máxima potencia e inicio la carrera, segundo después lo siguió Márquez y Arca, en ese orden, ya en el aire, los tres aviones se reunieron y ascendieron a 30.000 pies, la altura prevista para la navegación, la distancia hasta el blanco era de 400 MN debiendo comenzar el descenso unas 100 MN antes para evitar entrar en el lóbulo de los radares enemigos, asimismo antes de llegar a las islas ya deberían estar volando rasante, de acuerdo a ese perfil, llegar al objetivo le demandaría menos de una hora, en pleno vuelo el controlador del radar de Rio Grande se comu-nicó con Phillipi para advertirle que en el área en que ataca-rían estaba protegida por una Patrulla Aérea de Combate (PAC) Harrier formada por dos aviones, minutos después, mediante otra comunicación, se les informo que el objetivo de alternativa, en el caso de no encon-trar un buque al sur del estrecho, era cualquier unidad que se encontrase en San Carlos, Philippi miró hacia ambos costados, preocupado, allí estaban sus numérales a quien el conduciría en una misión difícil, extrema-damente difícil, iban solos sin ningún tipo de cobertura aérea con relativas posibilidades de caer por sorpresa sobre el buque enemigo y con la certeza de que se encontrarían con aviones enemigos cuya única tarea era el eliminar a todo posible avión agresor, en verdad llevaban todas la de perder, para el cruce a las islas no contaban con sistema de navegación, con un movimiento de alas, Philippi le anuncio a sus numerales que debían comenzar a descender, el silencio de radio era estricto, todo lo habían conversado en el prevuelo, cualquier dialogo entre los pilotos podía ser captado por los Ingleses aun antes de estar dentro del alcance del radar, los tres aviones iniciaron el descen-so al mismo tiempo que conectaban el “master” de armamento, a partir de ese momento las bombas saldrían con solo apretar el botón del bastón de mando, de pronto, y confundidas entre las nubes que las rodeaban, aparecieron las islas a la vista de los pilotos, unos cinco minutos antes de lo esperado, era eviden-te que el viento de cola, mayor que lo previsto por el control de meteo-rología, había “empujado” más de lo calculado, ese adelanto podría haber permitido la detección por parte del enemigo, por ello Philippi dispuso descender más, minutos después estaban volando rasante, la navegación la realizaban por velocidad, rumbo, tiempo, referencias visuales, cuando las tenían, o por estima, todo a razón de siete millas y media por minuto, cuando recalaron en la Isla de los Pájaros al SO de la Gran Malvina, los tres aviones se pegaron a la costa volando a tan solo 50 Pies del agua, con un movimiento perfectamente sincronizado adoptaron la configuración de ataque, el líder adelante, abierto hacia la derecha el numeral uno Y a la izquierda “balancean-do” la formación, el numeral dos, de esa forma los numerales se apoyaban mutuamente y le cuidaban las “espaldas” a su líder permitiendo que la división alcanzara una perfecta agilidad de maniobra, giraron por la derecha y si-guiendo el contorno volaron hasta llegar a Cabo Belgrano, el tiempo había empeorado, el techo de nubes estaba apenas a 500 Pies de altura, por lo que no podíamos ascender para ampliar el campo visual, además los chubascos habían ido aumentando en intensidad a la par que la visibilidad no alcanzaba a 1000 metros, obligando a los numerales a cerrarse a fin de mantener el contacto visual, el Cabo Belgrano se presentaba ante sus ojos como una mole rocosa impre-sionante que salía en forma perpendicular de un mar totalmente negro cuyas olas salpicaban los parabrisas de los aviones y se metía en las nubes, los pilotos, a casi 900 Km/h, trataban por todo los medios no llevarse por delate ningún accidente costero, el panorama no podía ser peor, en esos instantes Philippi vacilo, ¿debía regresar a Rio Grande o continuar a pesar de la mala situa-ción en que estaba la aproximación al blanco?, el hecho de regresar estaba


profesional y operativamente justificado, no solo las pésimas condiciones meteo-rológicas abalaban la decisión de volver a la base, si la fragata Inglesa se encontraba en el estrecho de San Carlos, lanzaría un misil mientras Philippi todavía le res-taban 4 MN para divisar el buque Ingles, era evidente que no tenían ninguna chance, recibirían un “misilazo” mucho antes de que ellos tuvie-sen una idea clara de donde estaba el enemigo o la certeza de que allí hubiese realmente una nave Británica, ni siquiera tenían un detector de contra medidas electrónicas como para saber si habían sido detectados o si estaban siendo “iluminados” por un radar de control de tiro del tipo por ejem-plo, empleado por el sistema Sea Wolf, sin ninguna duda las circunstancias desfavorables justifica-ban plenamente la decisión en el sentido de regresar, pero Philippi pensó, “vamos a ver qué pasa más adelante, tal vez esto mejore”, los tres aviones giraron hacia la izquierda y efectuando una navegación estimada, ya que no veían nada, pusieron rumbo 070° para cruzar la boca del estre-cho de San Carlos, el cruce debían hacerlo en cuatro minutos que se les hicieron eternos, Philippi pensaba llegar a la costa opuesta mucho antes y sin quererlo rompió el silencio de radio:

-¡Que largo es esto!

-Exclamo, refiriéndose a lo ancho del canal, esa frase por sí sola, refleja toda la tensión y ansiedad de ese momento, sus numerales comprendieron el significado de lo que habían escuchado, no respondieron, ellos también se sintieron desprotegidos en medio del canal, como en el estrecho no había nada, Philippi decidió dirigirse hacia el blanco alternativo, los buques que estuviesen en Puerto San Carlos, ni bien llegaron a la costa oeste de la isla Soledad giraron hacia la izquierda y pusieron rumbo 025° sobrevolando la playa a 50 Pies de altura y a 450 Nudos de velocidad, paulatinamente fue mejorando la meteorología, pasando Puerto Findlay divisaron un buque que de acuerdo con la primera estimación, estaba muy cerca de Puerto Rey, Phillippi que estaba al frente de la formación, advirtió con una seña a sus numerales, pero al acercarse un poco más notaron que era un buque civil, concretamente se trataba del Rio Carcarañá, una nave Argentina ya neutralizada por los Ingleses, continuaron hacia Puerto San Carlos, unas 5 MN antes de llegar a la Bahía de Ruiz Puente, vieron, detrás de la piedra North West Island, que es una roca que aflora cerca de Punta Federal, en el extremo norte de la bahía, el palo y las antenas de un buque de guerra, en ese preciso momento se escuchó la vos de Arca:

-Un buque señor

-Vamos a atacarlo

-Respondió Philippi

Pilotos aeronavales :  izq. capitán de corbeta Alberto Philippi der. teniente de navio José Arca 
 -La primera intención del líder fue atacar directamente buscando la protección de las piedras durante la aproximación, pero el barco se movió con sorpresiva rapidez saliendo de detrás de las rocas y buscando el centro del canal, pensando que el buque ya los había detectado, Philippi giro a la derecha para buscar mimetizarse en el radar con el eco de la costa, recorriendo todo el borde de la bahía en un giro suave hacia la izquierda, quedo en condición favorable para atacar desde la aleta de babor, hacia la amura de estribor, es decir, cruzarlo como corresponde, de atrás hacia adelante, los numerales seguían a su líder manteniendo la formación balanceada, Philippi tuvo la intención de mantenerse oculto tras las piedras y “salirle” al buque desde ese sector, pero la nave se movió tan rápidamente que se vio obligado a realizar un brusco giro hacia la izquierda para buscar la corrida de ataque, como resultado de ese movimiento, Arca se quedó sin radio de giro como para mantener la posición y tuvo que deslizarse hacia afuera, a la derecha, quedando en segundo lugar, a su vez Márquez, para mantener la premisa de atacar desde distintos ángulos, se deslizo hacia adentro quedando en tercer lugar y la izquierda del líder, ya a distancia Philippi apretó el gatillo de los dos cañones Colt Mk.12, pero se trabaron, con un movimiento del bastón ascendió para descargar las cuatro bombas, el buque había comenzado a tirarles con sus cañones AA, en ese momento vio, sobre la proa dos “splash” en el agua provocado por el disparo de misiles, si bien no observo los misiles, esos “splash” le indicaron que aquellos estaban en el aire, al pasar sobre el blanco Philippi apretó el botón para lanzar las bombas e inmediatamente inicio el escape efectuando maniobras evasivas, es decir giros bruscos hacia una y otra banda, el buque a toda velocidad giraba a la izquierda tratando de evitar el ataque.

-Volvemos por la misma

-Dijo Philippi indicándoles a sus numerales que regresaban por la misma ruta ya que por allí no habían encontrado obstáculos, en ese momento la voz de Arca:

-¡Bien señor!, ¡Una en la popa!


-Antes de iniciar su ataque, Arca que volaba detrás de Philippi fue testigo del ataque de su líder, jamás un piloto puede ver el resultado de sus lanzamientos, pues luego de descargar su arma-mento tiene que preo-cuparse de una sola cosa, escapar, cuando Philippi realizo ese giro a la izquier-da para estar en distancia de tiro, Arca quedo a menos de diez segundos del avión líder, el buque ya había comenzado a disparar forman-do una verdadera cortina de fuego, se veían claramente las explosiones en el aire y los impactos en el agua, en momentos en que Arca gatilla-ba sus cañones vio que el buque se iluminaba y quedaba oculto por una espesa humareda había lanzado misiles, hizo girar bruscamente hacia la derecha para evitar los disparos al corregir el rumbo vio que salían las bombas del Philippi las que se frenaron para dar tiempo a que se armara la espoleta si las bambas estallaban, el área de esquirlas ocasionada por la explosión daría de lleno en su avión, tuvo la esperanza que ninguna explotara, pero la última dió de lleno en la popa, humo negro, fuego, trozos de hierro, agua y uno que otro cuerpo humano, todo entremez-clado, se levantó por el aire, Arca sin otra alternativa paso en medio de ese infierno y descargo sus bombas.


-¿Y Márquez?

-Pregunto Arca ansioso

-¡Otra en la popa!


-Grito Márquez sin ocultar su entusiasmo

-De inmediato y luego de que Márquez descargara también sus bombas, los tres aviones bien pegados al agua, se reunieron mientras escapaban, Philippi, adelante a su derecha y a unos 1000 metros, Arca, y a la derecha de este y a poco menos de 1500 metros Márquez, no había pasado ni quince segundos cuando se escuchó la voz de Márquez que angustiado gritaba:

-¡Harrier!, ¡Harrier!, a la izquierda

-Los estaban esperando arriba, como no habían podido interceptarlos antes del ataque, los Harrier los esperaban para “cazarlos” durante el escape, eran dos Sea Harrier “negros” de la Royal Navy piloteados por el Lt: Clive Morell (XZ457) y el Flt.Lt John Leeming, piloto de la RAF, en el (XZ500),la orden de Philippi no se hizo esperar:

-¡Lanzar cargas exteriores!

-Los A-4Q llevaban dos tanques de combustible suplementarios de 300 Gal (1300 Lts) y un lanzador múltiple de armamento que a los efecto del vuelo eran aerodinámicamente resistencia por consiguiente para alivianarse y lograr agilidad era necesario desprenderse de todo aquello que significara trabas para evadirse rápidamente de los aviones enemigos, Philippi y Márquez lanzaron sus cargas exteriores

-Tratemos de llegar a las nubes

-Dijo Philippi mientras continuaba efectuando maniobras evasivas en dirección al sur del estrecho cuando miro hacia el avión de Arca vio que todavía llevaba los tanques suplementarios colgados debajo de las alas

-Arca, los tanques también

-Grito a su numeral

-Arca miro su jefe, en ese preciso instante el Sea Harrier de Leeming disparo una ráfaga de 30mm sobre el avión de Márquez, pero dió en el agua, la segunda ráfaga impacto de lleno en el A-4 provocando el estallido de la turbina por lo que el aparato prácticamente se desintegro en el aire, cuando Arca, totalmente ajeno a la suerte corrida por su compañero se disponía a lanzar los tanques suplementarios, vio que el Sea Harrier de Morell lanzaba un Sidewinder que luego de un breve recorrido se introdujo en la tobera del avión de Philippi, el avión entonces comenzó a temblar y trepar como encabritado, Philippi trató de bajar la naríz de su A-4Q, pero el bastón de mando estaba como soldado, no se movía, con ambas manos trato de llevar el bastón hacia adelante, en ese momento vio que el Sea Harrier que se encontraba a su derecha y abajo se acercaba para rematarlo, por lo que se eyectó.


-Me dieron, me eyecto, estoy bien

-Dijo Philippi con voz entrecortada.

-Normalmente cuando se “corta” turbina y se saca el freno de picada, el avión se desacelera de forma instantánea, con el avión de Philippi no ocurrió tal cosa, si no que continuo sin experi-mentar la reacción esperada con la mano derecha tomo la manija y dijo para sí mismo “halla voy” y tiro con fuerza, una fuerte explosión lo aturdió al mismo tiempo que sentía un fuerte dolor en la nuca y se desmayó, es muy probable que esto haya sucedido por la alta velocidad que llevaba el avión, el manual del piloto recomienda el reducir al mínimo la velocidad al momento de la eyección, en este caso la velocidad era de 500 Nudos (926 Km/h), cuando Arca vio que el misil impactaba en el avión de su jefe se quedó bloqueado por una fracción de segundos, su capacidad de asombro estaba colmada, era su primera experiencia de combate y las emociones se le habían acumulado excesivamente en pocas horas, pero los impactos en su ala derecha lo volvieron a la realidad, el Sea Harrier a los mandos de Morell intento dispararle un Sidewinder, pero este no salió por lo que apeló a los cañones de 30mm, esa primera ráfaga “hundió” el avión de Arca que casi impacta contra el agua, rápidamente tomo la manija de eyección, pero como logró controlar el aparato la soltó, para romper la línea de tiro del Sea Harrier Arca comenzó a ascender, no tenía con que tirarles, pero si lo perseguía podía dificultarles los disparos, otra cosa no podía hacer en eso estaba cuando recibió otra ráfaga de 30mm disparada por el Sea Harrier de Leeming (*) que dió en el ala izquierda, dos luces de alarma se encendieron en el tablero del A-4, Arca mediante un fuerte viraje a la izquierda fue al encuentro del Sea Harrier listo para eyectarse pues estaba con endurecimiento de los controles por fallas hidráulicas y sin oxígeno, de pronto los dos Sea Harrier giraron bruscamente y se alejaron, ya no tenían ni munición ni combustible con el avión en esas condiciones, Arca tenía que recurrir a los controles manuales o eyectarse, recordó que el manual de instrucciones recomendaba conectarlos con el avión estabilizado y a no más de 200 Nudos de velocidad, el volaba a 480 Nudos sin poder reducir la velocidad, decidió intentarlo, tiro de la mani-ja y el avión respondió bien por lo que continuo navegando con controles directos, sin dudarlo, puso rumbo a Puerto Argentino pero evitando pasar por Pradera de Ganso, miró el tablero, velo-cidad, 500 Nudos, combustible, 1100 Libras y en marcado descenso, los proyectiles de 30mm le habían hecho seis agujeros en el ala izquierda y cuatro en el ala derecha provocando la perdida de combustible, el avión en ese punto solo contaba con el combustible de los tanques del fuselaje ubicados detrás del asiento del piloto, Arca se concentró en el vuelo, en esas condiciones debía evitar colisionar con el suelo y además lograr comunicarse con Puerto Argentino para que la artillería AA no le dispara, ya había ocurrido que un avión resulto derribado por AAA propia y no deseaba pasar por la misma experiencia, varias luces de alarma del tablero comenzaron a encen-derse, el indicador de combustible dejo de funcionar y la pérdida de oxigeno se hizo ostensible, como no podía sacarse la máscara pues el micrófono formaba parte de ella, la corrió hacia un costado de la cara y comenzó a llamar a Puerto Argentino.

-TALA, aquí TABANO 312
-TALA, aquí TABANO 312

-Nadie respondió
-Luego de insistentes llamadas Arca escucho en sus auriculares la voz del piloto de Ejercito, Cap: Jorge R Svendsen quien a los mandos del UH-1H (AE-424) Junto con el Sgto 1° Miguel A.Santana y el Cbo 1° Martin H.SanMiguel estaba en vuelo por la zona:

-TABANO, aquí ALJIBE, lo estamos escuchando fuerte y claro, lo dejo libre para que hable con TALA

-TALA no me escucha, ¡hágame puente!, ¡dígale que paren el fuego que voy en emergencia!

-Quédese tranquilo, lo tenemos controlado, el fuego ya paro

-Le comunico Svendsen

-En ese preciso momento Arca escucho en su canal una comunicación en ingles entre pilotos de dos Harrier por lo que decidió no seguir hablando, estos aviones contaban con instrumentos que permitían ubicar el lugar donde estaba la fuente de emisión de cualquier señal de esta forma podía ir e interceptarlo:

-¿Me escucha TABANO?

-Pregunto Svendsen

-Sí, sí, corto

-Respondió Arca

-En silencio absoluto continuo con su navegación, de pronto y ayudado por la carta que llevaba sobre la rodilla derecha pudo identificar la estancia Fitz Roy, en pocos segundos estuvo sobre el mar, como ya estaba próximo a Puerto Argentino comenzó
a llamar:

-TALA, aquí TABANO 312

-Cuando estaba por repetir el llamado Puerto Argentino respondió:

-TABANO, aquí NIPON

-Al fin, adelante NIPON

-Lo tengo en la pantalla, puede eyectar

-Entre los pilotos eyectar es mala palabra pues la experiencia dice que nunca se sabe que secuelas puede dejar una eyección, de ahí que siempre sean reticentes a este procedimiento

-No, no eyectare

-Dijo Arca

-Voy al aterrizaje, pero no tengo la pista a la vista, no veo nada.

-Venga tranquilo que lo tenemos en la pantalla.

-Allá voy…

-Pongo rumbo Este


-En ese momento aparecieron dos Sea Harrier que habían escuchado la conversación de Arca con el helicóptero de Ejercito, cuando lo vieron se lanzaron en picada disparando sus cañones, pero afortuna-damente erraron los disparos, sin acercarse demasiado giraron bruscamente y se perdieron en el mar rumbo al NE, Arca, cuya capacidad de asombro había llegado a límites incomprensibles, se repuso del susto y realizo un giro para ubicar la pista.

-¿Y qué va a hacer?

-Pregunto el controlador del aeropuerto

-Voy a bajar el tren de aterrizaje

-Bueno, está bien

-Disminuiré la velocidad

-En ese momento Arca escucho una voz conocida

-¡Pucha que sos puntillosos!, estas en emergencia, ni pienses en bajar la velocidad, baja el tren y vení al aterrizaje

-Dijo el Vicecomodoro Iannarielo tratando de darle tranquilidad, Arca movió la palanca tratando de accio-nar el tren de aterrizaje con el sistema de emergencia, pero el indicador le marcaba que mientras que la rueda de nariz y la derecha estaba abajo y trabadas la izquierda estaba “insegura”

-Tren abajo, pero tengo fallas eléctricas

-La voz de Arca era el fiel reflejo del difícil trance por el que
estaba pasando

-¿Tenes algún inconveniente?

-Pregunto Iannarielo

-Si, tengo indicación insegura del tren

-¿Qué pensas hacer?

-Repregunto Iannarielo

-Pasare sobre la torre, verifique si el tren está bien

-Arca disminuyo la velocidad y paso por arriba de la torre y
nuevamente escucho la voz del Visecomodoro

-No es que el tren este inseguro, directamente el tren izquierdo no está, solo está el agujero y puedo ver el cielo a través de la cantidad de orificios que tiene ese avión, no pierdas más
tiempo, anda a la bahía y eyecta


-En verdad el avión de Arca estaba todo agujereado el ala izquierda tenía tremendos agujeros y el timón de dirección había sido averiado por los disparos de los aviones Ingleses, no le quedaba otra alternativa, debía eyectarse, trato de centrar el avión, cuando logro bajar la potencia y frenar hasta los 170 Nudos le vino a la memoria el accidente del Teniente Peña, “la máscara” dijo en vos alta, a pesar que los procedimientos acon-sejan eyectar con la máscara, se la quitó, tomo la manija de accionamiento del asiento con la mano derecha y tiro de ella, luego de una explosión muy fuerte, Arca sintió que daba vueltas en el aire, no perdió el cono-cimiento, pero no veía nada, tenía lo que se denomina “visión negra” que se produce porque el fuerte impul-so hacia arriba hace descender la irrigación sanguínea al cerebro, de pronto un tirón, el paracaídas se abrió y quedo colgando de él a 2500 Pies de altura, cuando recupero la visión quedo atónito al ver que su avión giraba y lo enfrentaba, en esa fracción de segundos pensó, “no me mate en el ataque al buque ni en el combate con los Harrier y ahora me va a llevar por delante mi propio avión” unos metros antes el avión giro y se alejó, pero nuevamente dio la vuelta en dirección a Arca en momentos que desde tierra comenzaron a tirar para derribarlo, derribado el avión y superada esa situación, tragicómica.


-Arca se quitó los guantes, infló el chaleco salvavidas, pero no quiso desprender el bote, los últimos tramos de la caída lo hizo mirando al agua y cuando la tocó, largo el paracaídas y se quedó flotando bastante in-comodo porque tenía el bote individual en las asentaderas, un ruido a sus espaldas lo tranquilizo, era un helicóptero Bell UH-1H (AE-424) del Ejercito que piloteado por Svendsen se acercaba para rescatarlo, Arca trataba de superar como podía el mal trance, el agua helada, el bote que no le permitía libertad de movimiento y el peso del equipo que llevaba puesto y al peso del equipo había que sumarle el suyo propio, unos 83 kg por lo que era imposible subirlo al helicóptero a pulso, para colmo de males, el “Huey” era un helicóptero de combate por lo que no contaba cabria de rescate, Svendsen acerco el helicóptero todo lo que pudo pero los primeros intentos fueron vanos, por una de las puertas laterales el Ca1° San Miguel le grito a Arca:

-¡Agarre la cuerda que trataremos de arrastrarlo!

-Así lo hizo, se tomó de la cuerda normalmente empleada para atar las aspas y cuando el aparato comenzó a moverse, la cuerda se rompió, San Miguel la volvió a unir, pero se volvió a cortar, Arca estaba destruido por el “stress” de combate y por el agotamiento que se acentuaba a pasos agigantados, tragando cada vez más agua y ya casi no sentía las manos ni los pies debido al intenso frio, por lo que tomo la decisión de na-dar los 500 metros que lo separaban de la costa, con no pocas dificultades se pudo quitar el equipo que tanto le molestaba y le hizo señas al helicóptero para que se alejara pues el flujo de aire que generaba le impedía desplazarse, con el traje anti exposición y las botas puestas, comenzó a nadar, pero
no logró acercarse mucho pues escucho voces desde la costa:

-¡No siga!, ¡no siga!, ¡esto está todo minado!

-Arca se detuvo, de su excelente estado físico poco quedaba, había perdido la noción del tiempo, todo era un solo instante, interminable, su mano derecha, ya entumecida y temblorosa se alzó para indicar al helicóp-tero que regresara, más que un gesto fue una súplica, débil, muy débil

-¡”Dios mío ayúdame”!

-Repetía una y otra vez

-El helicóptero se acercó, Arca podía ver la desesperación dibujada en la cara de Svendsen, este tratando de dominar por todos los medios el aparato, lo aproximó lentamente para que se tome del patín del tren de aterrizaje, fue inútil, Svendsen se dio cuenta que Arca no aguantaría mucho tiempo más en el agua helada, ya llevaba más de media hora, al no tener otra salida recurrió a un procedimiento extremadamente peligroso, metió los patines del tren de aterrizaje en el agua para que Arca se colgara de pies y manos mientras San Miguel, con medio cuerpo fuera del helicóptero sostenía de los pelos y la cabeza al piloto tratando de sostenerlo lo más fuerte posible, así colgado y al ras del agua Arca fue llevado hasta la costa, al llegar, el agotamiento lo venció y se soltó del patín cayendo de espaldas desde poco más de un metro de altura cayendo pesadamente sobre las piedras, en el mismo aparato fue cargado y llevado rápidamente al hospital de Puerto Argentino, durante el viaje San Miguel lo llevaba entre sus brazos propinándole cachetazos a fin de que no se duerma y caiga presa de la hipotermia,
en medio de esto Arca balbuceaba:

-“Si seguís pegándome te cago a piñas”

-Para Arca la odisea había terminado:
-A fines de Mayo, y con un brazo enyesado, fue evacuado al continente.


(*) El Flying Leutenant (Teniente de Vuelo) John Leeming, responsable del derribo y muerte del Teniente de Fragata Marcelo Márquez el 21 de Mayo de 1982, falleció en un accidente aéreo, mientras realizaba un vuelo de entrenamiento a bordo de un Sea Harrier de la Royal Navy el 23 de febrero de 1983. Al finalizar el conflicto y sobre fines de 1982, a través de un oficial de la Aviación Naval Norteamericana, hizo llegar una extensa carta a la Tercera Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque, en la que detallaba el ataque y derribo del Teniente Márquez a la vez que se lamentaba por el hecho que éste no hubiera podido sobrevivir.

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